El sector de la construcción y la vivienda, asimilados dentro del subsector de la edificación, son una prioridad estratégica para España, en base a la importancia estructural de los mismos y, especialmente, a la coyuntura actual de fuerte descenso, lo que tiene un marcado impacto negativo en el empleo y en el PIB, si bien también tiene asociados algunos aspectos positivos como el menor impacto ambiental y territorial de dicha actividad.